sábado, 10 de enero de 2009

Mousike

Despega los párpados 60 minutos antes del mediodía, un buen descanso luego de haber estado frente al monitor hacía unas seis horas y media… disfruta algunos minutos del roce de las sábanas con su piel.

Pone ese pie pálido sobre la alfombra oscura, tarda unos minutos en lograr el equilibrio.

Se mira al espejo, el reflejo confirma un aspecto no muy saludable…la pigmentación en la piel debajo de los ojos se torna cada vez más café, producto de vivir las primeras tres o cuatro horas del día naciente…

Un buen baño rejuvenecerá el rostro.

Acciones: Una mano gira el grifo, permitiendo la salida del agua caliente. La otra, presiona el botón ‘On’ del aparato sonoro y gira la perilla del volumen. ‘Play’

El cuerpo se cubre de miles de gotas unidas entre sí, rehidratando la piel, dándole vida al rostro, dándole de nuevo vida… Sin embargo, no es correcto atribuir totalmente este renacer a la ducha… Talvez la vida proviene de otro medio, del sonoro, está ingresando por el oído, recorriendo todo el sistema, mandando señales al cerebro, creando espasmos eléctricos en el cuerpo obligándolo a sentir, a moverse de acuerdo al beat.

Cubre el cuerpo desnudo con prendas de algodón o poliéster…(Si no lo hiciera la gente se escandalizaría)

Calzado: Tennis.

Audífonos. Reproductor portátil.

Introduce la llave en la cerradura. Gira. Abre. Forma parte del mundo exterior.

Camina alternando los pies, creando un ritmo entre ellos y el pavimento gris, ritmo que es marcado por la melodía.

Melodía que va siendo compuesta no sólo por sus pies, sino por pies ajenos, por el balanceo de manos, por el ir y venir de las personas, por el recorrido de los automóviles bajo el sol.

Y es que si uno observa, (no sólo ve sino que observa)

si uno escucha

y luego siente… los fragmentos forman parte del entorno.

Sonidos y silencios estimulan.

La canción que está siendo escuchada no sólo forma parte de ella, sino que todo a su alrededor la sigue, y baila y giran alrededor. Anhelan ser parte, no quedarse excluídas de. Crean una orquesta.

Participantes: balanceo de manos, boca, ojos, parpadeo, pies, tránsito vehicular, trayecto del metro, luces, aire, polvo, todo, nada.


Y es entonces cuando realmente forma parte del mundo. Es entonces cuando una canción forma parte de tí. Cuando ella vuelve a la vida. [Constante] Re-nacer.

El caos se convierte en sonoridad organizada.